Dentro de la inmensa Cueva Ignatievskaya de piedra caliza, al sur de los Montes Urales,
En la Región también se encuentra "El País de las Ciudades", con más de 20 ciudades de las características de Arkaim, datadas en una antigüedad relativa de 4.800 años.
Estas ciudades poseían una perfecta arquitectura dotada de una avanzada ingeniería contra incendios. Vivían en un asentamiento que era, a la vez, residencia, templo y observatorio astronómico. Poseían conocimientos de fenómenos sobrenaturales que nosotros desconocemos por completo y que impresionan a algunos arqueólogos, puesto que formaban parte integral de su cultura. Además, los habitantes de Arkaim contaban con sistemas hidráulicos, de ventilación, hornos metalúrgicos y minería cuya existencia se desconocía en aquellos tiempos, según estudios científicos oficiales anteriores.
Sus costumbres eran definidas por sus rituales y su conocimiento del cosmos. Asimismo, dependiendo del origen de su lenguaje surgen dos grupos emparentados entre sí: un grupo derivado del sánscrito y otro grupo derivado de los antiguos avéstico y persa. Del primero derivan las
etnias “protoindoeuropeas” y de los segundos las
etnias “protoindoiranias”.
Eran un pueblo tranquilo de costumbres muy místicas, gentil, formado por buenos ingenieros que observaban el sol y la luna, y que disponían de grandes conocimientos del cosmos. Le daban mucha importancia al culto y a la meditación, y en su simbología se encuentran
la esvástica y el mandala, al igual que luego en el budismo e hinduismo.
El símbolo de la Esvástica tallado en hueso, encontrado en Rusia tiene una antigüedad de 12.000 años.